viernes, 16 de octubre de 2009

La memoria es la maldición del hombre

Nos encontramos llenos de recuerdos, a fin de cuentas es lo único que nos queda, la memoria, es el único vicio permitido por el hombre que no se cuestiona, pero todo vicio es una navaja de doble filo, puesto que los recuerdos se quedan gravados y solo un fuerte golpe en la conciencia los borra.
Dentro de los pensamientos existen los que se quedan vagando sin fecha puesto que aunque son memorables no son tan trascedentes como para etiquetarlos dentro de un cajón preciso, esos pensamientos son días que se convierten en el mismo día, los actos cometidos en un mismo acto y las personas se convierten en un solo personaje inútil. El mundo pierde su variedad, la luz se aniquila y los milagros quedan abolidos; todo revuelto en el mismo cajón.
Pero hay otros pensamientos y recuerdos que están plasmados en la memoria con fecha y hora, son aquellos que recordamos aunque no queramos, son aquellos que nos hacen encontrarnos con el hubiera, son los impasibles, los desesperados, son lo que simplemente quedan en el pensamiento como un recordatorio de lo que tenemos o no tenemos que hacer si la ocasión vuelve a presentarse, pero se vuelven a repetir, no de la misma manera, pero son las mismas ocasiones en las que volvemos a plasmarlos con fecha y hora diciendo de nuevo hubiera…
Esa misma memoria puede ser compartida con el personaje inútil o puede ser guardada solo para nosotros mismos con tal de que seamos capaces de sostenerla solos; en ocasiones quizás la mejor manera de recordar los momentos vagos es compartiéndolos con alguien más para que ese recuerdo y el momento que estas presenciando se fundan en uno solo, seguramente esa es la mejor manera avivar la memoria, fusionando los recuerdos recientes con las personas y recuerdos del pasado.

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