Siempre deseamos lo platónico, lo imposible y lo inalcanzable, convensiendonos de que llegará con optimismo hipócrita.
Y cuando llega el momento de que el viento se lleve las iluciones con las des-esperanzas pegadas a ellas el optimismo hipócrita vuelve a llegar, ¿qué es la felicidad sin las lágrimas del aprendizaje?
Una felicidad igual de impostora que un baile de disfraces donde se esconde la pasión y el desprecio bajo una cara bien adornada.
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